CENTRO OSHO URUGUAY

OSHO NANAK DHAM

OSHO NANAK DHAM

Nanak fue a Kaba. Estaba cansado cuando llegó a la mez­quita; dejó su fardo a un lado y se echó a dormir. El sacerdote estaba furioso porque sus piernas se extendían hacia la piedra sagrada; le sacudió diciéndole: “¡Qué tontería cometes! Ni si­quiera sabes guardar un mínimo respecto a la piedra sagrada. ¿Eres ateo?”. Nanak se despertó, se sentó y le dijo: “pon mis piernas hacia la dirección en que Dios no esté, y no me moles­tes.” No hay sitio en que Dios no esté porque toda la Existencia es divina; pero debes estar abierto a ella. Esta profunda tragedia, el dilema de la mente humana, es que está cerrada, y va en pos de la libertad. La mente es una prisión, y es esta prisión la que busca la libertad. He ahí la tragedia de la existencia humana.
La mente es una prisión; no puede encontrar libertad en ninguna parte; ha de morir para que tú la encuentres. Pero nos hemos confundido con la mente, identificado con ella, y la mente no muere.
La mente es algo distinto de mí, pero seguimos unidos a ella. ¿Cómo puedes escaparte del pasado si te has identificado con él? Aquel que ha olvidado que es un prisionero es el más aprisionado, porque carece de la posibilidad de ser libre. Pero incluso el prisionero puede hallarse en estado de alerta. Más prisionero es todavía el que se ha hecho uno con su prisión, cuyas paredes son su cuerpo; su mente es el total encarcela­miento.Está alerta, sé consciente de tu mente, y sé tú, porque tú eres algo diferente. El sueño puede desvanecerse, pues tú no eres el sueño. Sueñas, pero no eres el sueño.
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