CENTRO OSHO URUGUAY

LA SABIDURIA DE LAS ARENAS

He oído…

Un buscador sufí que más tarde se convirtió en un gran maestro, Bayazid de Bistam, estaba yendo a un hajj, en pere­grinación. Se encontró a un maestro por casualidad; por ca­sualidad por su parte, pero no fue una casualidad por parte del maestro. Éste había estado esperando a Bayazid, quien no era consciente de ello. Había pasado la noche al lado del maestro, que permaneció sentado debajo de un árbol.
Al amanecer hacía fresco. Era un hermoso día, los pájaros estaban cantando, los peregrinos habían empezado a moverse y Bayazid también se estaba arreglando. El maestro le pidió que se acercara y le dijo: «Mírame a los ojos», y él le obede­ció: algo inmenso se abrió, fue transportado a otra dimensión diferente. Cuando regresó el maestro se estaba riendo, y le dijo: «Ahora puedes hacer tu peregrinación a mi alrededor y volver a casa. Te has convertido en Kaaba. No hay otra Kaa­ba. Olvídalo todo sobre esa piedra negra». Y Bayazid lo en­tendió. Fue alrededor del maestro igual que la gente da vuel­tas alrededor de la piedra Kaaba, le besó los pies al maestro y regresó a casa.
Y cuando lo gente se reunió a su alrededor, sus paisanos, y le preguntaron: «¿Has estado en la Kaaba?», él dijo: «Sí, en la au­téntica Kaaba. He visto la inmensidad, he visto lo indefinido».

Y una vez vista, nunca se olvida. Entra en tu existencia. Deja de ser una memoria en la cabeza; cada célula de tu cuer­po resuena con ella, cada parte de tu cuerpo baila afinada con ella.
Los sufíes no se parecen demasiado a los musulmanes; es imposible. Las personas auténticamente religiosas nunca son queridas por la gente que ha creado una falsa religión de con­solación para ellos mismos. ¿Cómo puede gustarte una perso­na que llama a tu juguete, juguete? Destruye tu alegría. No puedes perdonar a una persona que llama al pan, pan, y al vino, vino. Es imposible perdonarle, porque tú estabas imagi­nando, estabas creando alucinaciones, y llega un hombre y dice simplemente que eres un tonto, que el ídolo que estás adorando no es más que una piedra, que las escrituras que es­tás leyendo no son sino basura: «Quémalas y tira el ídolo. Lí­brate de todo equipaje innecesario y entra en el silencio». Sólo a través del silencio llegarás a conocer aquello que es. Sólo a través del estado de no mente entrarás en el auténtico templo.
El auténtico templo no está afuera, eres tú. Si puedes en­trar en tu propio ser estarás penetrando en la misma existen­cia. No hace falta ir a ningún sitio, no hace falta dar ni un solo paso, y no necesitas crear un Dios, porque todo lo que crees será falso.

OSHO
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