CENTRO OSHO URUGUAY

OSHO: EL HOMBRE SABIO

EL HOMBRE SABIO
Un hombre sabio, la maravilla de su tiempo, compartía con
sus discípulos lo que parecía un inagotable almacén de sa­-
biduría.
Él atribuía todo su conocimiento a un grueso tomo que dis­-
frutaba de un lugar de honor en su habitación.
El sabio no permitía que nadie abriera el volumen.
Cuando murió, aquellos que habían estado a su lado, consi­-
derándose a sí mismos como sus herederos, corrieron a
abrir el libro, ansiosos de poseer su contenido.
Se quedaron sorprendidos, confundidos y disgustados cuan­-
do vieron que estaba escrito sólo en una página.
Se quedaron incluso más desconcertados y luego irritados
cuando trataron de descifrar el significado de la frase que
encontraron sus ojos.
Decía: «Cuando te des cuenta de la diferencia que hay entre
el continente y el contenido, obtendrás el conocimiento».

El hombre no nace perfecto. Nace incompleto. Desde su nacimiento es un proceso. Nace en el camino, como un pere­grino. Esa es su agonía y también su éxtasis; agonía porque no puede descansar, tiene que seguir hacia adelante, siempre. Tiene que buscar, indagar, explorar; tiene que llegar a ser, por­que su ser aparece sólo a través del llegar a ser. Llegar a ser es su ser. Sólo puede ser si se está moviendo.

OSHO
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